Se quita la tapa, se ubican las válvulas y se gira de a un cuarto de vuelta. En los modelos con dos válvulas, una regula el tramo largo y la otra los últimos grados.
Nunca saques por completo un tornillo de regulación. Si lo aflojas de más, el aceite se puede salir y el quicio queda inutilizado.
Qué necesitas
- Destornillador para quitar la tapa.
- Llave Allen del tamaño de las válvulas.
- Una segunda persona para abrir y soltar la puerta, y para avisar a quienes pasen.
Paso a paso
- Saca la tapa del quicio.
- Identifica las válvulas. En los modelos con doble regulación, una controla el tramo principal y la otra el tramo final.
- Abre la puerta a 90° y suéltala. Mide cuánto demora en cerrar.
- Gira un cuarto de vuelta. Normalmente, a la derecha baja la velocidad y a la izquierda la sube; confírmalo en la ficha de tu modelo.
- Espera un par de ciclos y vuelve a medir antes de girar de nuevo.
- Repite hasta que la puerta cierre en unos 5 a 7 segundos y termine sin golpear. Es una referencia práctica, no una norma.
- Vuelve a poner la tapa.
El frío también cuenta
El aceite se pone más espeso con el frío, así que una puerta exterior puede cerrar más lento en invierno. Si la regulas una mañana helada, revísala de nuevo cuando suba la temperatura para que no quede rápida.
Cuándo no seguir
Si girar las válvulas no cambia nada o ves aceite en la caja, lo más probable es que el quicio esté dañado. En ese caso toca reemplazarlo.